He bajado a desayunar con el libro que me estoy leyendo. Lo del desayuno es diario y lo del libro ocasional. Pero el desayuno de hoy ha sido único, he estrenado una tetería-cafetería, pija, mimosa y pequeña. De esas con todas las mesas distintas, con los dulces en recipientes de cristal o en bandejas con mantelito. Con un camarero-esclavo de pie junto a la puerta esperando que hagas un gesto para atender tus deseos. Y el café a 2,50, ¡ladrones!
Pero lo mejor del estreno, aparte de tomar el café con Esther Tusquets, fue escuchar de rebote a dos mujeres de unos 40 años hablar de sus maridos, de sus suegras-sargentas y de la relación entre ellos.
6 months ago