May 8, 2009
Una vez hice una lista con 10 cosas que quiero hacer antes de morir, una de ellas era “crear algo que me sobreviva y que sea importante para los demás”, ponía de ejemplo Futurama pero creo que no logré explicarme del todo.
Hoy voy a poner un ejemplo mayúsculo, Star Wars, quizá la obra de ficción que más fanatismo productivo levanta.
¿Que qué es fanatismo productivo? Pues hacer cosas divertidas y bonitas basadas en tu pasión, como que alguien remonte escenas de un par de pelis para hacer de Darth Vader un vacilón, o que alguien grabe una serie basada en el hermano pequeño de Darth Vader, o que otro alguien imagine a Palpatine buscando trabajo.
También es bonito ver cómo una gran obra se hermana con otra, como la música de Star Wars, y otros temas de John Williams, cantada a capella por un friki genial o un temazo moderno interpretado en una galaxia muy lejana. También es fanatismo productivo ver lo que pasa si juntas Star Wars con la cabecera de una serie clásica como McGywer.
Otra forma de fanatismo productivo es aquella en la que el fanático experimenta un cambio vital duradero, integra el fanatismo en su día a día, como quien se prepara a conciencia para un concurso de coreografías musicales de Star Wars (por favor, miren el minuto 3:00) o decide vestirse de Storm Trooper y bailar por cada calle de Tokyo. Sin puta gracia, por cierto, pero lo bonito es el gesto.
Y tras las risas y las caras largas llega la hora del sentimiento profundo. Del amor sincero, o amor a secas. El primer amor, de hecho. ¿Qué fanatismo productivo más alto que el sentir que tu primer amor, cuando se te caían los dientes de leche, fue Chewbacca? ¿Qué hay más productivo que el amor o más peludo que Chewie? Nada.
Salvo el culo de un conejo, no veas como cagan.
Por cierto, la lista de las 10 cosas está aquí, en el blog de una amiguilla bastante inquieta.
Así que eso es lo que quiero crear, un poco de fanatismo productivo.

Una vez hice una lista con 10 cosas que quiero hacer antes de morir, una de ellas era “crear algo que me sobreviva y que sea importante para los demás”, ponía de ejemplo Futurama pero creo que no logré explicarme del todo.

Hoy voy a poner un ejemplo mayúsculo, Star Wars, quizá la obra de ficción que más fanatismo productivo levanta.

¿Que qué es fanatismo productivo? Pues hacer cosas divertidas y bonitas basadas en tu pasión, como que alguien remonte escenas de un par de pelis para hacer de Darth Vader un vacilón, o que alguien grabe una serie basada en el hermano pequeño de Darth Vader, o que otro alguien imagine a Palpatine buscando trabajo.

También es bonito ver cómo una gran obra se hermana con otra, como la música de Star Wars, y otros temas de John Williams, cantada a capella por un friki genial o un temazo moderno interpretado en una galaxia muy lejana. También es fanatismo productivo ver lo que pasa si juntas Star Wars con la cabecera de una serie clásica como McGywer.

Otra forma de fanatismo productivo es aquella en la que el fanático experimenta un cambio vital duradero, integra el fanatismo en su día a día, como quien se prepara a conciencia para un concurso de coreografías musicales de Star Wars (por favor, miren el minuto 3:00) o decide vestirse de Storm Trooper y bailar por cada calle de Tokyo. Sin puta gracia, por cierto, pero lo bonito es el gesto.

Y tras las risas y las caras largas llega la hora del sentimiento profundo. Del amor sincero, o amor a secas. El primer amor, de hecho. ¿Qué fanatismo productivo más alto que el sentir que tu primer amor, cuando se te caían los dientes de leche, fue Chewbacca? ¿Qué hay más productivo que el amor o más peludo que Chewie? Nada.

Salvo el culo de un conejo, no veas como cagan.

Por cierto, la lista de las 10 cosas está aquí, en el blog de una amiguilla bastante inquieta.

Así que eso es lo que quiero crear, un poco de fanatismo productivo.

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